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Portada  |  23 noviembre 2021

Cuando la perimetral no alcanza

Ellas tienen una perimetral a su favor, pero eso no las excluyó de recibir el hostigamiento y las amenazas de sus agresores.

A Carla poseer una perimetral a su favor no la excluyó de sufrir el hostigamiento y la violencia de su ex pareja, que continuó agrediendo a ella y a su familia. Denunciar esos hechos tampoco le resultó fácil por lo que se considera víctima de violencia de género pero también de violencia institucional, cuando en las comisarías no querían tomarle las denuncias cuando su agresor violaba las restricciones.

María aún tiene en su teléfono el botón antipánico, el mismo que accionó en cada una de las reiteradas veces que su agresor violó la perimetral para amenazarla. Sin embargo, no siempre la ayuda llegó o llegó tarde. Es que cuando el agresor preveía la llegada de la policía huía sabiendo que si no lo encontraban hostigando a la víctima no lo demorarían.

Para ellas, que se saben sobrevivientes, la pesadilla no termina con las medidas de protección que la justicia les otorgó. En ellas recae la dura mochila de vivir con miedo, mirando para todos lados cuando salen a la calle y cuidando de tener el celular con batería por si deben aplicar el botón antipánico.

Si los mecanismos funcionan y el agresor es detenido puede afrontar un juicio y pasar tiempo en prisión, aunque esto tampoco les garantiza a las víctimas la tranquilidad de que no habrá nuevos ataques.

El temor de ellas, es que la próxima vez que su agresor decida atacar ninguna de todas las medidas que el estado les brinda para protegerlas alcance y así transformarse en una víctima más de femicidios.

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